GÜEMES 501, RESISTENCIA, CHACO
0362 4447500 / 4430003
8 A 12 HS. - 16 A 20 HS. - SÁB: 8 A 12 HS.
GÜEMES 501 . RESISTENCIA
0362 4447500 / 4430003

SANATORIO GÜEMES

A.C.E. CARDIOLOGÍA

SANATORIO GÜEMES

A.C.E. CARDIOLOGÍA

MENU

  Educación

Cardiopatía en mujeres: La importancia de derribar un mito

A mediados del siglo XX, emergió que las enfermedades cardíacas eran una de las principales causas de muerte en todo el mundo, y los científicos buscaban por todos los medios comprender mejor esta patología.

En 1950, un grupo de médicos creó la Sociedad Internacional de Cardiología (ISC, por sus siglas en inglés) para impulsar la investigación sobre el tema y compartir los resultados con el resto del mundo. Los estudios que realizaron en jóvenes soldados muertos en la Guerra de Corea, que comenzó el mismo año en que se fundó la ISC, conmocionaron a la comunidad médica al revelar que las enfermedades cardíacas comenzaban mucho antes de lo que se sospechaba en la vida de una persona.

Si bien los hallazgos sobre las enfermedades cardíacas en los soldados jóvenes fueron alarmantes, los primeros estudios también comenzaron a revelar posibles medidas preventivas. Poco después de la fundación de la ISC, el médico estadounidense Lawrence Craven publicó un artículo que mostraba que los hombres que tomaban regularmente ácido acetilsalicílico (aspirina) tenían menos ataques cardíacos.

Si bien el trabajo de Craven y los hallazgos de la Guerra de Corea fueron revolucionarios, ambos presentaban una limitación común en esa época: ninguno de los estudios incluía mujeres.

Debido a que las mujeres a menudo eran excluidas de las investigaciones cardíacas relevantes, la opinión pública comenzó a asociar estas enfermedades con los hombres. E incluso cuando los estudios iniciales sobre enfermedades cardíacas incluyeron cantidades significativas de mujeres, los datos a menudo resaltaban factores de riesgo tradicionalmente vinculados a los hombres. El hallazgo más destacado del Estudio Framingham, un proyecto de investigación a gran escala que hizo el seguimiento de un grupo de hombres y mujeres para determinar las causas de las enfermedades cardiovasculares, vinculó los problemas cardíacos con el tabaquismo. Cuando estos datos se publicaron en 1960, era dos veces más probable que un hombre fumara en comparación con una mujer, lo que consolidó la idea de que comportamientos típicamente masculinos eran la causa de enfermedades cardíacas.



Las primeras ideas equivocadas sobre las enfermedades cardíacas



Estos primeros estudios contribuyeron al establecimiento del mito de que las enfermedades cardíacas son más comunes en los hombres. Sin embargo, la tasa de problemas cardíacos en mujeres es generalmente comparable a la de los hombres, pero es menos probable que las mujeres reconozcan el peligro. Si bien estas enfermedades son hoy la principal causa de muerte en mujeres a nivel mundial, en una encuesta reciente, solo el 13 % las reconocieron como el principal riesgo para su salud.

Con esta falta de conocimiento se corre el riesgo de agravar el peligro, ya que la capacidad de identificar los factores de riesgo asociados con las enfermedades cardíacas y de proporcionar tratamientos eficaces ha demostrado ser la mejor forma de atacar la enfermedad.

Si bien las enfermedades cardíacas siguen siendo la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres, las muertes por este tipo de enfermedades han disminuido abruptamente en muchos países en las últimas décadas. Alemania ha reducido su tasa de mortalidad por enfermedades cardíacas a la mitad desde 1960, mientras que en los Estados Unidos, las muertes causadas por estas enfermedades disminuyeron en casi un 60 % entre 1950 y fines de siglo. Otros países mostraron mejoras en un período aún más corto. Argentina redujo a casi la mitad la cantidad de muertes por enfermedades cardíacas en solo 15 años.

Estas impresionantes mejoras se pueden atribuir a una serie de factores, incluidas las campañas de salud pública destinadas a combatir los factores de riesgo comunes. Los investigadores han logrado identificar diversos comportamientos, además del tabaquismo, que pueden predisponer a enfermedades cardíacas; entre ellos, la obesidad, el sedentarismo, una dieta con elevado contenido de grasas saturadas y el abuso de alcohol. Además, se ha pasado de la observación a la intervención activa. Los médicos se han basado en los hallazgos iniciales de Craven y hoy prescriben una serie de tratamientos que van desde medicamentos para reducir la presión arterial y los niveles de colesterol hasta stents quirúrgicos que pueden aumentar el flujo sanguíneo al corazón.



Fuente: Bayer

Ir a la sección

@Newsletter